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LA  BATALLA  POR   LA  LIBERTAD

(Homenaje a Fco. Tomás y Valiente)

   

Jesús Lizcano Alvarez

Catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid

 

 

         Fué realmente emocionante. Me considero muy afortunado de haber asistido al Homenaje póstumo que la Universidad del País Vasco otorgó el pasado día 25 de Marzo a nuestro querido y malogrado compañero Francisco Tomás y Valiente, y que puede que marque un antes y un después en la actitud de la Universidad , y de la sociedad vasca en su conjunto, ante el problema de la violencia y el terrorismo. Como apuntaba Fernando Savater, uno de los intervinientes en el Acto, parece que se ha roto -y puede que definitiva­mente- el silencio de la Universidad de Euskadi con este asesinato, que ha supuesto un salvaje ataque a lo más profundo de la institución universitaria, y que supone la gota que ha llegado a colmar el vaso de la paciencia de esa sociedad que desea masivamen­te recuperar siquiera la libertad de expresión, la cual se encuentra realmente coartada por la constante presión de los violentos en las calles, que son capaces de amenazar e incluso de apalear a personas por el "delito" de llevar un lazo azul en la solapa.

 

         Han sido realmente valientes las personas que hicieron uso de la palabra ante un auditorio que abarrotaba el monumental Salón de Actos de la Universidad -no cabía un alma, ni siquiera en los pasillos-, y que constituía un espectáculo digno de ver: un verdadero crisol de universita­rios (mezclados profeso­res, alumnos y personal de administración y servicios), en los que se veía claramente la satisfacción común de verse unidos desafiando las amenazas de los intransigentes, que antes habían intentado boicotear el Acto, y que según presenciamos in situ -nos pilló en medio el tumulto- se enfrentaron a golpes con los guardias de seguridad. Después, al no conseguir el citado boicoteo, se contentaron con destrozar los comedores universita­rios mientras se desarrollaba el Homenaje.

 

         Si alguien piensa que hubo medias tintas en las intervenciones de unos y otros, está muy equivocado; daba incluso cierto escalofrío oír las tan demoledoras como justas apreciaciones y calificati­vos que se otorgaron a los violentos, máxime cuando se estaban pronunciando allí por vascos, nacionalistas muchos de ellos, y precisa­mente en ese corazón de la sociedad de Euskadi que es el campus universitario de Lejona.

 

         Las intervenciones, aplaudidas a rabiar por los asistentes -que creo se veían reflejados en las mismas-, pueden suponer el esperanzador inicio de una nueva etapa de abierta rebelión social contra los disparatados abusos y atropellos que los violentos vienen infringiendo a la ciudadanía vasca.

 

         Lo que está en juego realmente no son unas u otras opciones políticas, no se trata de ser de derechas o de izquierdas, nacionalista o no nacionalista, lo que se encuentra verdaderamente en juego es la libertad de la persona, la dignidad humana, independien­temente de su credo o nacionalidad.

 

        Es así como, por ejemplo, Pello Salaburu, Rector de la Universidad , les calificaba de asesinos a sueldo, de minoría fascista y de pandilla de forajidos, que en todo caso no pasarán, ya que la sociedad vasca está harta de ellos y les ha perdido el miedo.

 

        Es así como el profesorado universitario, a través de un escrito con cientos de firmas de los docentes vascos, que se han convertido en miles, con todas las que adicionalmente hemos llevado miembros de otras muchas universidades españolas, se ha pronunciado claramente en contra de ETA y su entorno violento.

 

         Es así como cuatrocientas sesenta personas -(libres! según reivindicaron al leerlo- del Personal de Administración y Servicios de la Universidad vasca, manifes­taron su correspon­diente (Basta ya!.

 

        Y es así, como la Asociación "Gesto por la Paz " -en una intervención que puso de pié a la multitud de asistentes al Acto- manifestaron su definitiva repulsa a la violencia y su firme propósito de luchar por la paz y por esos valores de la libertad y la tolerancia que tanto defendió Francisco Tomás y Valiente.

 

        Pensamos que quizá su muerte haya servido finalmente para algo, y constituya así el detonante que suponga un punto de partida de esa nueva etapa, abanderada por la comuni­dad universitaria, y compartida por la sociedad en su conjunto, en la que se llegue a ganar definitivamente la batalla de la libertad y la paz social; y es que estamos convencidos de que inexorablemente el tiempo dá la razón al que la tiene.